jueves, agosto 24, 2006

Hombre mirando al

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jueves, abril 13, 2006

Sistemismo

Ni mirarnos el ombligo ni echar culpas a todo el mundo, las actividades sociales son una fusión compleja de espontaneidad individual y causación social; y la ciencia, al ser una actividad social de pleno derecho, se encuentra regida por estos parámetros. Un simple “hago porque el contexto obliga” explica tan poco como el otro extremo: “soy libre de hacer lo que se me antoje”. Pero entonces, ¿cuál debería ser el marco apropiado para explicar el desarrollo de la actividad científica?

Externalismo

Es comprensible que los “externalistas” pretendan que la ciencia, tanto en sus contenidos como en las actividades de sus productores, esté completamente determinada por el entorno social. Les permitiría ignorar el talento de sus adversarios, la riqueza de los flujos de comunicación interna y hablar del funcionamiento de la ciencia sin comprender su discurso. A pesar de que muchos pregonan que el conocimiento del lenguaje de la tribu es importante, ninguno de ellos se esfuerza por conocer los códigos de comunicación interna de las comunidades científicas.

Sin embargo, si la actividad científica estuviera completamente determinada por sus interacciones con el entorno, no se explicaría cómo en la época de Galileo no fueron todos Galileos, o cómo Galileo no fue Bellarmino. O por qué Albert Einstein y Willard Gibbs publicaron exactamente la misma teoría sin conocer ninguno la obra del otro. Einstein, por ejemplo, era un joven judío-alemán que debía ganarse la vida en una oficina estatal de Suiza y no poseía experiencia ni estructura científica en la que respaldarse; Gibbs, en cambio, era un acomodado catedrático de una respetable universidad norteamericana y estaba en la cima de elite intelectual de la época.

Internalismo

A los “internalistas” no les va mucho mejor en su intento por describir la actividad científica. La ciencia, como toda actividad social, la desarrolla una comunidad antes que en una sociedad autosuficiente, por lo que su evolución no sólo depende de los mecanismos internos sino también de los vínculos con el entorno social que la cobija. Una visión netamente internalista no da cuenta de por qué se forman “componentes gigantes” alrededor de un tema dado o “mundos pequeños” de científicos que dan lugar a modas que muchas veces se evaporan tan rápido como llegaron. El internalista dirá que lo sustancial es el conocimiento científico producido; sin embargo, la investigación científica, en tanto actividad social, sesga el fondo de conocimiento acumulado por diversas presiones de índole extracientífica, sean éstas extra, inter o intracomunitarias; en consecuencia, si se desea conocer la evolución del pensamiento científico así como la estabilidad del sistema social que produce teorías científicas, no pueden ignorarse las relaciones entre cada comunidad científica con el exterior.

El problema de obtener una perspectiva coherente de la evolución del pensamiento científico sin caer en los errores del externalismo ni en los del internalismo y rescatar sus aciertos es difícil. No obstante es posible si se parte de una visión más amplia.

Sistemismo

La ciencia es un sistema concreto y como tal puede analizarse en una tríada: i) La composición, o conjunto de sus partes, que a su vez pueden ser complejas: científicos individuales, equipos de investigación, etc. ii) El entorno, que son las cosas que modifican a los actores o que resultan modificadas por ellos, pero que no pertenecen a la composición; el entorno, además, se divide en medio o entorno social y ambiente o entorno natural; y iii) La estructura, que es la colección de los vínculos entre actores, este caso los científicos, más el conjunto de los vínculos entre dichos elementos y el entorno; el primer tipo se llama endoestructura y el segundo exoestructura. A su vez, cada uno de los dos tipos de entorno define sendas categorías dentro de la exoestructura.

Las diferencias objetivas entre los vínculos pertenecientes a la endoestructura y los de la exoestructura son fundamentales para diferenciar la actividad científica del resto de las actividades sociales. Por ejemplo, la confección, publicación y lectura de papers es la vía más usual de comunicación dentro de las ciencias avanzadas actuales y conforma una de las principales componentes de su estructura interna (endoestructura específica), puesto que vincula a los científicos y los mantiene unidos generando nuevas instancias de vinculación en el quehacer científico. La divulgación científica, en cambio, es una relación entre la ciencia y su medio. Estos vínculos no pertenecen a la endoestructura sino a la exoestructura con el medio (ver cuadro) y además de circular por otros carriles, cumplen una función que no es la específica de la ciencia. En otras palabras, un científico será considerado como tal si produce conocimiento original y actual y lo publica en sus “círculos”, aunque no lo divulgue al resto de la sociedad.

El sistemismo es un marco conceptual más potente que sus alternativas porque no hace conjeturas rígidas y de tan largo alcance como ellos. Sus hipótesis se centran en las actividades mismas de los científicos y puede tomar los aciertos tanto del externalismo como del internalismo y rechazar sus errores.

Televisación del fútbol en las aulas

En un post anterior dije que el sistema educativo argentino estaba produciendo borrachines de bar y mantuve una amable discusión privada en la que debí explicar por qué me parecía justa la sentencia. Hoy, al leer en las news de Yahoo que Emma Cunnieti, directora general de Educación de Mendoza, provincia occidental argentina, permitirá que los alumnos vean en las escuelas todos los partidos que le toque jugar la selección de fútbol argentina en el mundial de Alemania, mi primera reacción fue de indignación. Un poco más calmo y después de releer la nota, me di cuenta que es más de lo mismo.

La directora argumenta que su decisión es una suerte de mal menor que solucionaría el ausentismo no sólo de los alumnos sino además de los profesores. Sostiene ella que

Mejor que ver los partido en un bar, tomando cerveza, entendemos que es hacerlo dentro de las aulas. Conviene prever y facilitar que puedan verlos desde su lugar de trabajo, sin interrumpir la actividad escolar.

y de vuelta estamos en lo que afirmaba yo hace unos días. Ni siquiera tiene razón Cunnieti en el hecho evitar que los chicos se junten en un bar. Los vínculos de amistad que se forjan por gusto y no por el entorno tienden a ser más fuertes, pero, de todas maneras, mejor sería que el sistema educativo formara personas que no paralizaran un país por un partido de fútbol. ¿Idealismo fútil? Puede ser, pero como llamado de atención debería servir que ese mismo sistema educativo produjo también maestros y profesores, grandecitos ellos, que tampoco asisten a dar clases y funcionarios públicos que corren detrás de los problemas.

En síntesis, la decisión de la directora general de Educación de Mendoza me parece la imbecilidad de una funcionaria mediocre educada a la sombra de un sistema decadente. Sin embargo, olviden este post: debo reconocer que mi educación también surgió de esas oscuridades.

Existir o no (versión pesimista)

Infinitos son los lugares del Universo en los que no existo; dejar de existir en este también, por lo tanto, no hará la diferencia.

Hambre, la paradoja argentina

BBC Mundo presenta hechos, testimonios, contextos y análisis sobre el caso de estos niños del espanto.
Imagen: BBC - Hambre, la paradoja argentina


Hace unos meses Natalia siguió la noticia de una marcha que realizaron por toda la Argentina los Chicos del Pueblo. Decía Nat el 2 de Julio de 2005:

Después de recorrer 4500 kilómetros en once días, los Chicos del Pueblo llegaron ... a la Plaza de Mayo (Capital Federal, Argentina). Pasaron por ocho provincias, caminaron las calles de cada ciudad, cantaron, dejaron plasmado en cada lugar su sueño y su mensaje: por una infancia digna, por una sociedad más justa donde no haya chicos que mueren de hambre todos los días.

Y agregaba que al mismo tiempo que los chicos caminantes eran recibidos por miles de personas en la Plaza, el Presidente de la Nación hacía los honores al basquetbolista Emanuel Ginóbili. Parece mentira, pero tal vez por ignorancia, tal vez por desidia o simplemente por hijoputez de los gobernantes y falta de solidaridad de todos, muchos niños argentinos siguen pasando hambre.


En ese entonces, por razones similares a las actuales, era yo asiduo lector de Guerra a la penumbra y recuerdo que motivado por aquellas lecturas había encontrado un especial de la BBC dedicado al tema del hambre infantil en la Argentina. Volví a buscarlo y lo encontré. La web de la agencia inglesa de noticias, aparte de recomendable es invalorable para conocer no sólo los motivos de la organización movilizaciones de este tipo, sino algunos de los flagelos que sufrimos en este cono final. Por supuesto no voy a reproducir la página aquí, sólo un párrafo de su portada:

"Nada conmociona más que la muerte dibujada en el rostro de un niño muerto por una bala o una explosión en Medio Oriente, por el SIDA en África, o por un imponderable de la naturaleza. Pero las imágenes de niños muertos por desnutrición en Argentina, provocan un nuevo sentimiento: perplejidad..."

Hambre, la paradoja argentina



De la , vía Guerra a la penumbra.

El acceso a la ciencia

Siempre creí el acceso a la ciencia debía estar garantizado a la sociedad ya que, al fin y al cabo, es la sociedad quien mediante el pago de sus impuestos hace la ciencia posible. Porque, digámoslo de una vez, las cosas gratis no existen. Y por eso, parecía un contrasentido cortarle, a quienes pagan, el acceso mediante trucos varios como el analfabetismo científico, la ignorancia organizada o la superchería. Este argumento lo mantuve en más de una oportunidad: El Estado tiene la obligación de brindarle a los ciudadanos todas las herramientas para que entiendan la ciencia porque ellos pagan sus impuestos.

Sin embargo, la idea está fundamentalmente equivocada. No es más que un paquete comprado al neoliberalismo que se había instalado en una parte no crítica de mi cerebro. ¿Desde cuándo pagar otorga más derecho en cuestiones como la educación científica? El pago de un kilo de tomates me da el derecho a consumirlos en una ensalada, pero el saber es un derecho que las personas tienen incluso sin pagar. En otro caso estaríamos abonando el argumento de que quienes no pagan no tienen derecho a recibir ningún conocimiento o que quienes más pagan tienen más derechos.

La reformulación de la idea la deja un poco más simple: "El Estado tiene la obligación de brindarle a todos el acceso libre a la ciencia"

Diseño inteligente, tampoco en Lebec

En el distrito de una escuela rural de Kern County se acordó terminar con un curso que incluía la discusión de una alternativa a la evolución basada en la religión.

La nota, aparecida en "Los Angeles Times", agrega que como parte de una resolución de la corte, la Frazier Mountain High School, en Lebec terminará el curso de una semana antes de lo planeado y El Tejon Unified School District acordó no volver a incluir cursos de este tipo nunca más.

Después de todo, las buenas noticias existen.

Vía

¿Y si la blogosfera no existe?

Cerca de mi casa, a unos kilómetros, hay otra que tiene una puerta blanca. Detrás de esa puerta, la gente del lugar dice hay un gran ordenador pero nadie sabe quien lo ha puesto allí. Dicen que contiene la mayor parte de la sabiduría de la humanidad y perfectas rutinas inteligentes.

¿Qué tal si la blogosfera no es más que una subrutina fallida, un capricho de esa gran máquina? Dirán que para eso existen las KDD -lo dirá la gran máquina-, para reducir la angustia de la ausencia. Pero esas fiestas se dan en un improbable lugar llamado España, comarca que algunos creen allende los mares. Todos sabemos, sin embargo, que más allá del mar no hay Españas sino gigantescas tortugas sosteniendo al mundo.

Recuerdos de una mosca (y mRNA)

El equipo de Harvard encabezado por Sam Kunes (izq.) identificó una vía molecular activa en neuronas que interactuan con el RNA para regular la formación de memorias de largo plazo en moscas de la fruta.
Imagen: Harvard University Gazette

¿En que se parece una mosca de la fruta a un ser humano? En muchas cosas, pero una de las semejanzas que es noticia por estos días es una vía molecular activa en neuronas que interactúan con el RNA para regular la formación de memorias de largo plazo. Biólogos de la Universidad de Harvard pudieron identificar dicha vía molecular que, según informa un parte de prensa emitido por Gazette, el boletin de la Universidad, podría servir para el diseño de nuevas terapéuticas para el tratamiento de la perdida de memoria en humanos.

Ya había escrito algo acerca de la formación de proteínas en las sinapsis neuronales hace unos días, cuando decía que el RNA era entregado selectivamente a las sinapsis activas desde el núcleo de la célula nerviosa vía microtúbulos, unos filamentos que recorren los axones. Sam Kunes, profesor de biología molecular y celular de la Facultad de Artes y Ciencias de Harvard y director del equipo que realizó el estudio explica que

Se sabe desde hace algún tiempo que el aprendizaje y la memoria de largo plazo requieren de la síntesis de nuevas proteínas, pero lo que no queda exactamente claro es cómo se relaciona la actividad de la síntesis de proteínas a la creación y almacenamiento de memorias.


Lo que encontraron los investigadores es una forma específica del funcionamiento que adelantábamos en aquella entrada de bitácora. Descubrieron que el RNA mensajero (RNAm, portador de la información desde el DNA a la fábrica de proteínas) llegan a las sinapsis ni bien las memorias comienzan a formarse y la síntesis de proteínas que sigue resulta facilitada por elementos de la vía RISC, que usa moléculas de RNA muy cortas para guiar su actividad. Este mecanismo molecular fue monitoreado por primera vez por el equipo, que fue capaz de relacionar la síntesis de proteínas con el aprendizaje porque encontraron la vía bioquimica que determina sí (y dónde) la síntesis asociada a la formación de memorias estables se lleva a cabo.

domingo, enero 15, 2006

La pura verdad

A diferencia de otras épocas, esta que nos toca vivir parece cambiar vertiginosamente. Torrentes impetuosos de información cruzan el mundo para ser interpretados en el otro confín en cuestión de milisegundos. La cantidad de datos es abrumadora. Fugazmente nos enteramos que existe gente que hace o piensa cosas que nosotros no imaginábamos, siquiera, la posibilidad.

Se nos presenta una variedad de ideas tan inmensamente grande que no intentamos poner orden a todo ese arrebato de pensamientos confusos. La vorágine informativa hace que nos preocupemos más o menos sinceramente por alguna noticia, pero sólo hasta que otra noticia, más nueva, vuelva a preocuparnos más o menos sinceramente.

Juzgamos hechos e ideas y a sus responsables según un abanico -tal vez amplio- de creencias y verdades adquiridas a lo largo de nuestra historia personal. Con ellas tratamos de representar el mundo que nos rodea de la mejor manera posible para obrar en consecuencia, beneficiar y beneficiarnos.

En el largo camino del aprendizaje aceptamos de buen talante misteriosas ideas de otros que nos dicen que eso que nos parecía nuevo no es más que un ejemplo raro de algo que ya conocíamos. Las piezas encajan, lo que ellos dicen coinciden más o menos con nuestra base de conocimientos y nunca volveremos a preguntarnos si hay alguna otra explicación, radicalmente distinta a la que acabamos de aceptar que sea más verdadera, más armoniosa con la realidad.

Necesitamos la verdad, aunque sea a medias. Engaños y equivocaciones siempre cuestan mucho, tanto que a veces no hay dinero en el mundo que pague un desandar del camino, porque a menudo la vida es tozudamente irreversible y casi siempre es demasiado tarde para arrepentirnos, cualquiera sea el momento.

¡Pero vamos!, no tenemos tiempo de construir teorías acerca del mundo, ni sabríamos como hacerlo. ¿Bastaría, acaso, sólo con leer libros?, ¿alcanzaría con atender a las palabras del sabio, o deberíamos proveernos de algunas herramientas extra?

Y después de todo, ¿en qué nos ayudaría seguir áridos procesos intelectuales en la inmediatez cotidiana? ¿Podríamos, por ejemplo, lograr un aumento de sueldo, cambiar el auto u otra de esas cosas importantes? ¿o sólo alcanzaría para el inocuo objetivo de ver la realidad desde una perspectiva distinta?

Hay buenas noticias. Si uno empieza a ver algún sector del mundo por uno mismo, aunque sea una pequeña parcela, no es raro que se le haga un hábito y quiera extenderlo a otros campos. Y eso agiliza el cerebro. Meterá mucho la pata, eso sí, porque no conoce lo suficiente, pero la humildad de reconocer errores junto a la ambición por saber conforman una dupla exitosa.

¿Y nos darán un aumento de sueldo? al fin y al cabo siempre hubo sabios pobres. Sí ¿y qué? también hay ricos ignorantes, y nadie dice nada. Si alguien cree que el objetivo de la vida es utilizar cada minuto de su existencia para hacer dinero, esta entrada de bitácora no es para él (aunque es improbable que la esté leyendo, porque leerla no le reportará beneficios económicos).

Leer libros, los correctos, siempre es bueno, claro, pero no alcanza. Las palabras del sabio pueden ayudar en algún tramo, pero no por siempre jamás. Debemos ser amos no esclavos de las ideas de los otros decía Guido Beck. Esas ideas de los otros son los hombros de gigantes, pero son de ellos y ya están pensadas. Parados allí tenemos que ver dónde llega nuestra vista.

Casi siempre confundimos el saber con la sensación psicológica de entender, y eso es peligroso porque conduce al estancamiento, al conservadurismo, a la persistencia del error. Porque, digámoslo ya, todo conocimiento (de cualquier persona y en cualquier época) es conocimiento errado. Lo importante, en consecuencia, es poner todo el empeño en disminuir el error antes que encontrar la verdad última y final, objeto del pensamiento que tal vez sólo sea una quimera.

Pero esto no quiere decir, como sostienen los estúpidos posmodernos, que la verdad no exista. Que haya grados de correspondencia entre una idea y el mundo no implica, de ninguna manera, que dicha correspondencia sea arbitraria o alocada. La disminución del error es un buen objetivo porque hace que estemos más cerca de la verdad, no porque nos interesen los tropezones.

Al final, ver la realidad de una perspectiva distinta, la nuestra, quizá no sirva para que nos aumenten el sueldo, ni para que logremos comprarnos un auto último modelo, pero en ningún lugar está escrito que si uno conoce el mundo necesariamente deba dominarlo. Sin embargo, para dominarlo un poco hace falta conocerlo un mucho.

viernes, enero 06, 2006

Identidad cultural

Porteños y quebradeños, nacionalistas y republicanos, unitarios y neoliberales. A veces, las identidades culturales nacionales quedan sepultadas bajo un manto de ejemplos contradictorios.

Diferencias de estrato social, geográficas o históricas engendran poblaciones que tienen estructuras e idiosincrasias únicas. Domingo Faustino Sarmiento (1811 - 1888) fue un maestro, periodista y presidente argentino con ideas iluministas muy al corriente de lo que ocurría en la ciencia de su época. (Se cuenta que durante su presidencia (1868 - 1874) lo invitaron a una conferencia en la que intentarían refutar las ideas de un tal Charles Darwin, desconocido para muchos intelectuales de la región. Cuando el expositor terminó de presentar su diatriba antidarwinista, el Presidente de la Nación pidió la palabra y la desmintió punto por punto, dejando al disertante en ridículo.)

Ese mismo Sarmiento, sin embargo, expuso en su Facundo, uno de los ensayos más importantes de América Latina, la teoría de la influencia geográfica para explicar el comportamiento social común del gaucho:

El mal que aqueja a la República Argentina es la extensión: el desierto la rodea por todas partes...



argumentaba para explicar los rasgos fuertemente diferenciados del estereotipo del hombre argentino. Según el maestro devenido en sociólogo, la aridez y la soledad determinaban el fuerte sentimiento de estima personal, el culto al coraje y la oposición a toda imposición de autoridad u orden que, según él, eran los rasgos distintivos del trabajador nómada del campo.

El filósofo y sociólogo argentino Mario Bunge opina que hay en el determinismo geográfico una pizca de verdad, porque

Los actos que las personas pueden llevar a cabo dependen en gran medida de los recursos naturales a los que tienen acceso


Y también que las actividades (a veces supeditadas al entorno) moldean estilos de vida y personalidades. Sin embargo, el ambiente aporta y coacciona, pero no construye la sociedad. La conjetura de influencia geográfica es, por lo tanto, según Bunge, incompleta y en consecuencia insuficiente para explicar el funcionamiento y propiedades de un grupo humano.

Lo que la teoría no explica es por qué de un mismo entorno geográfico surgen grupos sociales con características distintas. Por ejemplo, la variada capacidad de acceso a los recursos económicos y políticos hizo que la secuencia de hechos que culminaron el 19 y 20 de diciembrede 2001 en la Argentina provocara una ruptura de la sociedad argentina en por lo menos tres fragmentos: piqueteros, asambleístas y caceroleros; todas personas que vivían en el mismo entorno geográfico pero que resultaron muy distintos en su accionar.

El determinismo geográfico, al centrarse nada más que en las semejanzas del terreno y de conductas humanas no es un instrumento apto para explicar las identidades culturales. No es posible decir que los argentinos tanto el oficinista de Libertador y Callao, como el obrero de una zafra tucumana son de la misma manera.

Los científicos de todo el mundo, por ejemplo, tienen más cosas en común entre sí, que entre un científico cualquiera y su vecino que no lo es. Las identidades culturales se van formando por la intensidad y uso de los vínculos, no por conductas automatizadas ejecutadas en reacción al medio ambiente. Mientras estas relaciones personales no se constituyan en una estructura estable, los lazos permanecen ocasionales y fragmentados, lo que no permitirá edificar una cultura con perfil claro. Esto vale, me parece, tanto para comunidades de científicos como para la estructura social de un país.

El equilibrio de la balanza vacía

Si usted quiere vivir como un mediocre deténgase en esta entrada de bitácora, que yo los conozco de sobra. Hará una inversión muy lucrativa, apenas unos minutos de su ocupada vida por un futuro sin riesgos.

Si usted quiere ser un mediocre no tenga vergüenza de soñar grandezas, porque el sueño es fácil de lograr, alcanza poner la cabeza sobre la almohada y dormir. Pero no proyecte realizarlos ¡Ni lo piense!

Lo que distingue al ser inferior del supremo es que el último piensa los sueños, los planifica y pone el tesón y la oblonga parte del cuerpo que hay que poner para convertirlos en historia. En el otro extremo está el chabacano, el de miras estrechas, ese ni sueños tiene el pobre. El mediocre es un caso intermedio. Piensa, imagina, pero no tiene las partes del cuerpo bien adheridas para llevar a cabo los brotes de su imaginación.

Si usted quiere ser mediocre no se anime. Si nunca se anima jamás será peligroso, su actitud no amenazará a nadie. Todos confiarán en usted y lo dejarán tranquilo. Su vida será pacífica, tal vez un poco monótona, pero pacífica. Incluso puede que lo quieran un poco y tendrá un puesto seguro en el trabajo de lunes a viernes de 8 a 16, lo que no está mal. De todos modos, si lo piensa bien ¿qué significa progresar? Apenas es una visión que el conjunto de la sociedad tiene sobre usted. Y, seamos sinceros, todos somos individuos únicos e irrepetibles ¡Qué importa lo que digan los demás!

Si usted quiere ser mediocre confúndase en el entorno, piense más o menos lo que otros. Pero a la vez trate que todas esas cosas que desprecia en los demás, en usted luzcan como valiosas virtudes. Todos sabemos que las personas son fanfarronas egoístas, en cambio, lo que uno tiene es mucha personalidad.

Ni se le ocurra amar si quiere ser mediocre. Apenas limítese a tener evacuadoras simpatías. Si se entrega totalmente a alguien es posible que ese alguien lo descubra. Recuerde que su fachada es una fabricada por un mediocre y que la persona que intentará amarlo acabará conociéndolo de verdad.

Aíslese, construya circunspectas barreras a su alrededor para que nadie descubra su incapacidad de forjar profundas amistades. Es mejor que todos crean que usted es reservado. El misterio, aunque sea ficticio, siempre suma; pero no abuse, en lo demás sea sincero, total no le costará mucho ya que no habrá casi nada que ocultar. Recuerde que en el cardiograma de la vida, la suya dará plano.

¡Venga, sea mediocre, que yo los conozco de sobra! Ahora mismo estoy caminando sus pasos.

Escribir mejor no cuesta nada

Ahora que tengo una fuente con mayor potencia pude instalar en la máquina algunos artefactos nuevos y otros viejos. Podría estar ahora digitalizando videos desde la camcorder, por ejemplo, pero uno de los artilugios es un disco rígido de 10Gb de mi anterior ordenador y en él descubrí La guía para escribir mejor, un documento que, aunque fue escrito en aquella vieja Pentium II y en mi Word, estoy casi seguro de que no me pertenece. Debió haber alguna razón para que yo tipeara 6 páginas, pero no la recuerdo. Así que si alguien es el dueño de la primera nota que pego a continuación, pues que lo haga saber y luego de demostrarlo, que ponga las condiciones.

¿Qué miramos cuando miramos personas?

Uno de los errores comunes al escribir sobre alguna persona es hacer retratos insulsos, aquí siguen unos puntos para mejorar la profundidad de la descripción.

Aspecto físico

Características generales y señas particulares: Su altura, su peso aproximado, su color de pelo, sus ojos, cejas, frente, ceño. ¿Qué nos dice su aspecto? ¿Qué revela su cuerpo? ¿Hay huellas del pasado? ¿Tiene alguna cicatriz? Quizá haya huellas del futuro: ¿Se está preparando para superar alguna dificultad (examen, entrevista de empleo, etc.)? ¿Gesticula al hablar? ¿Cómo son sus manos? ¿Cuál es su semblante, su apariencia, su porte, su figura en general? ¿Qué deja entrever su aspecto?

Vestimenta

¿Tiene ropa nueva, vieja, a la moda? ¿discreta, sencilla, humilde? ¿Cómo es el traje, la camisa, el vestido? ¿Hay algún detalle llamativo en el que se pueda focalizar? ¿Cómo es su calzado? ¿Es una persona limpia, abandonada, harapienta? ¿Viste con colores estridentes? ¿Qué aspecto quiere dar? ¿y cuál es el que da en realidad?

Actitud

¿Cuáles son sus reacciones? ¿Cuáles sus costumbres? ¿Es introvertido, amable, seco, cortante, huraño, enérgico? ¿Cómo es su voz, cómo habla, cómo son sus tonos? ¿Sonríe, escucha? ¿Sabe qué le preguntamos, o sólo quiere decir lo suyo? ¿Es accesible, simpático, rudo, ácido, violento? ¿Cómo se planta frente al interlocutor? ¿Está enojado, turbado, temeroso? ¿Se muestra audaz? ¿Está angustiado o preocupado? ¿o sólo se muestra indiferente?

Escribir mejor no cuesta nada, pero seguir consejos, sobre todo cuando dicen qué hacer, es más complicado. En el próximo número de Bloxito, ¿Qué miramos cuando miramos lugares?

miércoles, enero 04, 2006

Todos juntos por la Santa Comunión

Mercedes es una señora de unos 80 años, alegre y muy pulcra que llegó a la Argentina con los primeros inmigrantes españoles. Es bajita y está vestida con un batón floreado que acompaña con un bolsito negro que le regaló el nieto. Está de muy buen humor, a pesar de que hace más de media hora sufre el efecto invernadero dentro de un local sin aire acondicionado en el que los ventiladores parecen dragones enfurecidos con todo aquel que se atreva esperar en la guarida.

Cuando llegué a la cola del banco a pagar impuestos y servicios ya se había formado un tímido semicírculo a su alrededor. Unos cuatro o cinco hombres con las camisas humedecidas por el sudor escuchaban atentos, tal vez para soportar mejor el calor y el mal trato.

Aunque lo común hubiese sido que contestase "en la lucha" a la pregunta "¿cómo estás?" de uno de los que hacía rato esperaba su turno, por algún motivo mi frase fue "en la batalla". Mercedes me miró con ojos divertidos y dijo

-¿Sabe?, esta estrofa la recitaba yo cuando era una niña.


Todos juntos en batalla
lucharemos en unión
defenderemos la bandera
de la Santa Comunión

Cueste lo que cueste
la bandera hemos de conseguir
aunque reine Alfonso Corno
en la Ciudad de Madrid


Lo de Santa Comunión me hizo ruido, pero recitó con tanta gracia y alegría que le pedí que me la dictara. Bolígrafo sobre papel sobre rodilla (parado en una sola pierna): en esa ridícula situación rescaté las dos estrofas. Me dio pena que no se acordara más, le pregunté qué era la bandera de la Santa Comunión y quién había sido Alfonso Corno, pero tampoco quiso recordar. Apenas me comentó que era una canción más larga y que se la hacía cantar Franco en la escuela todos los días, allá por el 36.

Seguro que se trata de alguna canción militar religiosa como hay tantas, pero me pareció terrible (puesto en dimensión de otras cosas mucho más terribles) que los niños de las distintas épocas sean obligados a cantar canciones de este tipo, que 70 años más tarde y a miles de kilómetros de su lugar de origen se reediten para aliviar el bochorno.

Me pregunto si en 2076, en algún ignoto lugar del mundo habrá quienes se junten alrededor de alguna anciana rebozante de vitalidad a compartir canciones de Britney Spears, Enrique Iglesias o cualquier grupo de moda que la dictadura de mercado impone hoy a las niñas de diez años.

martes, enero 03, 2006

Pi: un número redondo


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Vía MathForge

Psicoanálisis por correo electrónico

Una característica de las actividades científicas es su solapamiento. Áreas de interés común entre la física y la química son tratadas por la físico-química, igual que la bioquímica estudia temas en el que confluyen problemas comunes a la biología y a la química. También hay combinaciones entre las ciencias y las tecnologías y un ejemplo actual es la biología molecular, tan cercana a sus candentes aplicaciones que el límite entre ciencia, tecnología e industria está desdibujado. Los solapamientos se deben a que el mismo sustrato material tiene propiedades en niveles diferentes de la realidad y la transición entre uno y otro no es abrupta.

¿Pero que ocurre con las pseudociencias? ¿Es posible mezclar el psicoanálisis, por ejemplo, con la Internet? Pues parece que sí. En un artículo del diario La Nación (Arg.) me entero que luego de pagar una tarifa de 30 a 40 dólares es posible obtener sesiones por medio de chat de una hora psicoanalítica (entre 45 y 50 minutos) y hasta dos veces por semana. También es posible contratar un servicio de 5 sesiones por 70 u 80 euros y hay una versión freeware o tal vez shareware que le permite al angustiado enviar dos correos electrónicos como máximo.


Los negocios en decadencia requieren soluciones creativas y no podemos negar que los psicoanalistas han encontado una para defender su kiosco. Uno de los problemas que llevan a tomar estas originales medidas es la emigración de pacientes:

...por el estallido inmigratorio, muchas personas tuvieron la necesidad de continuar con tratamientos iniciados en sus respectivos países, aunque también trabajo con pacientes latinoamericanos que no viven en España...


declaró la psicoanalista Mariana Fiksler en la nota. Las justificaciones son variadas, por ejemplo esta del psicólogo Ricardo Navas:

cuando invitamos al paciente a recostarse en el diván porque favorece la regresión temática y facilita la aparición de recuerdos, estamos negándole nuestra cara y también negando la suya. En una comunicación por correo electrónico, teléfono o chat, sin cámara web, sucede exactamente lo mismo. En definitiva, trabajamos con la palabra, pero aquí la ortografía, la gramática y la sintaxis serán los lugares donde iremos a buscar ese plus que recibimos del paciente cuando habla en nuestro consultorio.


Desde aquí me animo a sugerirles que aparte de la tecnología del mundo real, empleen con provecho otras ciencias del ultramundo contiguas al psicoanálisis. Podrían, por ejemplo, realizar sesiones por telepatía en las que terapeutas y angustiados sin amigos fijen día y hora para transferencias y contra-transferencias.

Las ventajas son enormes: Dado que los planos de vibración son infinitos, la red telepática jamás se sobrecarga ni se empantana y le da beneficios extras al psicoanalista. Le queda el recurso de declarar que recibió la comunicación y que ha obrado sobre la mente del paciente, aunque en realidad no haya realizado contraprestación alguna. Y el paciente no podrá quejarse, so pena de ser acusado de padecer resistencias. En otras palabras, la comunicación telepática no cambiaría para nada el tratamiento tradicional del diván.

Palabras finales

Los profesionales de la comunicación gráfica dicen que por su persistencia, la palabra escrita vale más que la simple declamación. Las palabras, si no están escritas y firmadas se las lleva el viento, aprueban los abogados.

Las mujeres hermosas, aquellas que se enamoraron para siempre en los bosques de Ayacucho un día de hechizo piensan absolutamente lo contrario. Suelen escribir esquelas rosas que dicen "Te amo ahora y siempre" y sin que les tiemble el pulso firman con un diminutivo abajo y a la derecha.
Días después, sin embargo, destrozan la promesa y el corazón de los hombres tímidos murmurando un ya no te quiero tan casual como desolador. Aunque haya sido hablada e incluso un susurro, esta frase, sin dudas, es mucho más sólida que la escrita, porque es irremediablemente defintiva.

La Grilla, sucesora de la Web en la nueva e-Science

Se rió con ganas. Los dientecitos blancos y afilados brillaban junto a unos huequitos que aun se resisten a llenarse con nuevos dientecitos. "¡Ay tío! ¡¿cómo que cuando vos eras chico no existia Internet?! ¿Y cómo hacías los deberes?"

Es difícil imaginarse hoy la vida sin Internet, sobre todo para llevar a cabo algunas tareas importantes como los deberes de Jael.

Un nodo de la Grilla en el Rutherford Appleton Laboratory

La red fue una herramienta creada en el CERN para que los científicos analizaran los datos de sus experimentos. La web vino después, pero esta apenas fue el comienzo, porque enseguida la producción de los enormes volúmenes de datos y la consecuente nececidad de procesamiento forzaron la emergencia de un nuevo modo de computación. "Los científicos están ocupados en la construcción del sucesor de la web", dice un suplemento digital de 2.52Mb en formato pdf publicado hace unos meses por PhysicsWeb.


Así como las páginas comerciales dieron lugar al e-Commerce, se espera que la Grilla sea el origen de la e-Science. Esta nueva estructura de conexión permitirá a los científicos no sólo compartir publicaciones y datos como ya lo hacen en la web estándar sino, además, potencia de procesamiento de forma similar a como se utiliza Internet en el Proyecto SETI (SETI@home), en el que infinidad de pequeñas PC hogareñas se unen en red para formar el equivalente a una supercomputadora.

Físicos y astrónomos muestran el camino en el desarrollo de la Grilla, pero una vez que la tecnología se haya establecido debería tener aplicaciones en muchas áreas del comercio y la industria.

En el suplemento digital publicado por PhysicsWeb se describen los paquetes para la adquisición de datos y análisis, diseño óptico y visualización y también el paradigma del software de fuente abierta.

Participantes

AstroGrid pretende crear un observatorio virtual para astrónomos británicos que utilice tecnologías de la Grilla para construir bases de datos interoperables y disponibles para la búsqueda y consulta desde un único punto de acceso.

GridPP es la contribución inglesa al esfuerzo internacional para el desarrollo de la infraestructura de La Grilla capaz de manejar las inmensas cantidades de datos que se espera que produzca el Gran Colisionador de Hadrones (LHC: Large Hadron Collider) en el CERN cuando esté en línea en 2007.

Geodise se planeó para aprovechar las tecnologías de la Grilla en la solución de complejos problemas de diseño. Una aplicación inicial fue la utilización de la dinámica de fluidos para diseñar superficies tales como alas de avión, chasis de autos de carrera y las aletas de las turbinas.

Hombres y mujeres: diferentes sobre la línea

Actividades y tendencias. Diferentes actividades de hombres y mujeres on-line
Imagen: Pew/Internet
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Hombres y mujeres no sólo se diferencian en la cama, a la hora de dormir, también lo hacen en su utilización de Internet. En un interesante "MemoReport" para Pew/Internet, Deborah Fallows hace un resumen de una investigación suya en la que concluye que mientras los hombres emplean su tiempo on-line para acceder a los servicios que ofrece la red, las mujeres ponen mayor énfasis en las relaciones interpersonales.

Women are catching up to men in most measures of online life. Men like the internet for the experiences it offers, while women like it for the human connections it promotes

Deborah Fallows


Otra diferencia está en la intensidad del uso. Los hombres se conectan más a menudo, están más tiempo on-line, bajan más música y programas de computación y es más probable que sean usuarios de banda ancha. Por su parte, las mujeres envían más correos electrónicos, obtienen soporte para problemas de salud, personales o religiosos y buscan información médica. Pero aunque ellas son más propensas a compartir cualquier tipo de información, re-enviar chistes e historias graciosas por medio del correo o el chat, ellos tienden a buscar información sobre una amplia variedad de temas.

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Continuar leyendo: How Women and Men Use the Internet (pdf 54 p)

Sobre la evaluación de los científicos

Ayer fernand0 publicó una entrada en la que daba a conocer una nueva forma de medir la calidad de la producción de un científico a través de la cantidad de trabajos publicados y de su impacto. Se refería él a un trabajo publicado en PNAS el 15 de noviembre en el que J.E. Hirsch, su autor, propone

un índice h, definido como el número de papers con número de citación mayor o igual que h, como un índice útil para caracterizar la producción científica de un investigador.


Bueno, resulta que esa medición no va más, pasó de moda, ya tuvo cuarto de hora. Sune Lehmann, de la Universidad Técnica de Dinamarca y Andrew Jackson y Benny Lautrup, del Instituto Niels Bohr, también de Dinamarca, publicaron el 24 de diciembre un preprint en arXiv en el que aseguran que

Dos medidas de la calidad usadas en la práctica -"paper por año" y la "h de Hirsch"- carecen de la exactitud y precisión necesarias para ser útiles.


y proponen, en cambio, un método bayesiano general en el que el promedio, la mediana y el número máximo de citas permiten realizar predicciones precisas del futuro rendimiento de un autor, incluso teniendo en cuenta muy pocas publicaciones.

Para hacer el estudio se basaron en los datos de la base de datos SPIRES que contiene "virtualmente todos" los papers de física de altas energías publicados desde 1974, pero sólo incluyeron los trabajos de los "científicos académicos", es decir, aquellos que cuentan con más de 25 papers en su haber.

Hacer un ranking de lo que sea significa encontrar un parámetro, digamos un número real m, del que se presume representa una medida cuantitativa de la calidad de la producción del científico. Lo que hizo el equipo encabezado por Lehmann fue utilizar el record de citaciones de un científico para construir dicho índice y luego definir la distribución previa p(m) de que un autor tenga un índice m y la probabilidad condicional P(n|m), de que un paper escrito por un autor con índice m reciba n citas.

Las dificultades que le encuetran los autores a la propuesta de Hirsch, es que el intento de encontrar un balance entre la productividad y la calidad y evitar las dificultades de la distribución de citas según una ley de potencias [la probabilidad de que un paper reciba n citas es proporcional a (n + 1) - gamma con gamma = 1.10 para n menor o igual que 50 y gamma 2.70 para n mayor que 50], puede conducir a malas medidas en el extremo superior de la escala. Sin embargo, esta sería una dificultad menor; lo más grave, dicen ellos, es que Hirsch relaciona variables inconmensurables. El paper i de un autor se lista según el número de citas C(i) en orden decreciente y la h de Hirsch se determina por la igualdad

h = C(h)

cantidades que no tienen, de acuerdo a Lehmann, conexión lógica evidente y podría asumirse, igualmente bien o de de forma más razonable, incluso, una relación del tipo, h = alpha C(h)kappa. No hay razón que diga, a priori, que las constantes deban valer 1.

El arículo termina diciendo que

cuando son incapaces de medir lo que ellos deberían maximizar (e.g., la calidad), los científicos se inclinan a maximizar lo que saben como medir. La confianza con la que esto puede asignarse tal vez no sea el único criterio para seleccionar una dedida de la calidad cientifica. Sin embargo, puede y debería considerarse. Los métodos propuestos aquí ofrecen herramientas simples y confiables para encarar todos estos puntos.



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Continuar leyendo: Quantitative indicators for research assessment - a literature review (pdf - 89 p)